Esta semana he recibido una
noticia muy preocupante para la ciudad de La Línea y esa noticia es que el
colegio San Pedro el año que viene no estará ya gestionado por la Institución
Teresiana.
¿Por qué pienso que es una noticia
preocupante?
Pues porque estoy pensando en las
miles de personas que las teresianas han acompañado en todos estos años y a las
que, como a mí, han aportado muchos valores y formación. Y también pienso en
los futuros jóvenes y niños de esta ciudad que se perderán todas esas
vivencias.
Escribo esta carta para expresar
mi gratitud a las teresianas y también para decir que la ciudad de La Línea no
puede permitir perder este valor para nuestra ciudad.
Y además lo voy a hacer en
primera persona. Pues para mí, y eso siempre ha estado claro en mi corazón, soy
lo que soy hoy en día gracias a que la Institución Teresiana se cruzó en mi
camino.
Y les voy a poner algunos
ejemplos:
Ellas me enseñaron a soñar. Si, a
soñar que yo podía llegar a ser lo que quisiera, si me esforzaba y me formaba.
Y soñé y trabajé y hoy en día he cumplido algunos de esos sueños.
Me enseñaron valores que siguen
rigiendo cada una de las decisiones que
tomo en la vida: El valor de creer, de educar, de empoderar a las personas, de
ser sal en medio del mundo.
Todavía recuerdo miles de
momentos en ese colegio: el patio de los árboles, la virgen Maria, la canción
blanca, los encuentros deportivos de la IT que eran a nivel nacional y con los
que pude vivir unas experiencias estupendas en Barcelona y Valencia, los grupos
de jóvenes ACIT y sus campamentos de verano, etc. En cada uno de esos recuerdos
hay sentimientos de gratitud y deseos de que miles de jóvenes puedan seguir
disfrutando de estas experiencias que les harán crecer y comprometerse con la
sociedad y con ellos mismos.
Eso es lo que aprenderán de las
teresianas: compromiso. Compromiso con una espiritualidad que transmite los
valores cristianos desde la elegancia y la sencillez, desde el convencimiento
de que la formación es la herramienta necesaria para que podamos cumplir
nuestros sueños. Aportando siempre a la sociedad para poder vivir en un mundo
mejor.
No puedo más que no callar ante
esta mala noticia. Hoy resuenan en mí
muy fuerte las palabras que decía
Poveda: “Creí por eso hablé” Y creo que no podemos dejar que La Línea pierda
todo esto para nuestros jóvenes. Creo que no nos tenemos que callar y decir
claramente que el Colegio San Pedro siempre será el colegio de las teresianas.
Natalia Viaga Jiménez