Vivimos en una época totalmente alienante para el ser humano. Llevo una semana escuchando por todos los medios de comunicación lo del "Black Friday". Un bombardeo de anuncios, de tiendas que se adhieren sin mucha reflexión y como llevados por un tsunami a esta moda llegada de fuera. Pero es que pasa lo mismo con la información, consumimos información pero de una manera superficial y totalmente adictiva. No hay mas que pensar en la cantidad de información y horas que los medios han dedicado a lo ocurrido en Paris, a la semana tocó el "Black Friday" y ahora parece que toca el cambio climático... todo ello con una cantidad de imágenes , debates, opiniones que no nos dan espacio a formarnos nuestra propia opinión y ya el tema de moda es otro.
¿Quien se acuerda ya que este mes ha sido el día de las personas sin hogar, de la violencia de género, de la discapacidad...? y un largo etcétera que no nos da espacio para poder asimilar tantas cuestiones y tan importantes. Estamos saturados de información que consumimos y tiramos a la semana siguiente cuando ya la actualidad se centra en otra cosa.
Y el mensaje parece que es: Todo es consumible. Úsalo y después cuando salga otra cosa mejor tíralo. ¿Quién no conoce a gente que cambia de móvil o televisor porque ha salido uno mucho mejor y el suyo parece que ya está obsoleto? Sin pensar en la cantidad de basura que eso produce y de guerras que mantiene.
También parece que tenemos relaciones totalmente consumibles: Hoy estoy con esta persona pero no pongo la mano en el fuego por mañana. Y si dices que tú si crees en ese tipo de relación duradera y para toda la vida, te miran como extrañadas o como si te faltara un tornillo (no se que es lo peor). Pero no hablo de gente joven necesariamente, sino de gente ya de 40 y 50.
Y no puedo dejar de mencionar aquí el vértigo que dan las redes sociales. Consumimos mensajes sin parar. Colgando una y otra vez supuestos trozos de mi pensamiento o vida. Unos mensajes preciosos que para que lleguen a lo mas profundo hay que darles un tiempo, dejar que calen en mi mente y en mi alma. Pero a los 15 minutos ya cuelgo otra cosa en búsqueda de esas sensaciones que la novedad me aporta.
Como dije al principio, vivimos un época alienante para el ser humano.