Últimamente no paro de pensar en la capacidad que tiene el ser humano de crear fronteras. En un intento por defenderse de lo que viene de fuera. De lo diferente, de lo que no conozco. Creamos fronteras para que no entren pero también para que nosotros no salgamos. Sin darnos cuenta nos limitamos y hacemos que nuestro mundo sea cada vez más pequeño.
Al ver las fronteras que existen entre los países a veces reflexiono sobre otras fronteras invisibles que son igual de excluyentes e hirientes que las reales.
Hay personas frontera. Que tienen una muralla que las separa del resto. Una muralla que la encierra en su interior. Que aleja a todo el que se acerca. Una muralla de la que mucha gente no es consciente. Que hace que a las personas de su alrededor les cueste conocerlas de verdad. Una muralla que les duele. Que quieren derribar cuando se hacen conscientes de ello.
Pero la actitud de defensa aprendida durante años impide muchas veces dejarse ayudar. Cuando parece que poco a poco esa muralla va cayendo, puede suceder cualquier cosa que vuelva a conectar antiguos hábitos que creíamos que estaban superados.
Aprender que tenemos que ser y hacernos conscientes de que yo misma puedo estar creando mis propias fronteras. Ser cuidadosa con actitudes que alejan, provocan o hieren a otros. Es un reto para todos aquellos que luchan por que en este mundo no haya tantas fronteras.
No conseguiremos crear un mundo sin fronteras hasta que no vivamos la vida sin diseñar nuestros propios muros.
"En la siguiente imagen estaba en el colegio.
Se reía y jugaba con todos los niños del patio.
Su amiga Sara era inseparable.
Por aquel entonces no pensaba que nada pudiera separarlas"
Olympia, viaje a Odnum
Se reía y jugaba con todos los niños del patio.
Su amiga Sara era inseparable.
Por aquel entonces no pensaba que nada pudiera separarlas"
Olympia, viaje a Odnum
jueves, 1 de diciembre de 2016
Personas Frontera
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